La mujería desea compartir con sus lectoras y lectores hechos e historias de mujeres que desempeñan y han desempeñado papeles importantes, mujeres contemporáneas o de siglos pasados, artistas, científicas, cocineras, guerreras, etc, queriendo promover, visibilizar y dignificar a la mujer en distintos ámbitos y realidades.

lunes, 2 de marzo de 2015

Más allá de las flores:

 La Unión es la Fuerza!!


Y nuevamente estamos en Marzo, el denominado Mes de la Mujer, por supuesto ya habremos escuchado del origen del día internacional de la Mujer que surge como intento de reivindicación de la igualdad de género y el movimiento obrero  luego de algunos encuentros internacionales y luchas incansables de mujeres organizadas, pero que engrosó su eco tras el trágico incendio ocurrido en Nueva York en la fábrica de tejidos Cotton Textile Factory, que tomó la vida de 146 obreras, en su mayoría  mujeres muy jóvenes que luchaban por los derechos laborales de la mujer. En un libro del “Centro de Memoria Sindical” de Brasil[1], publicado en 1993, se relatan varias historias de los acontecimientos sucedidos a lo largo del siglo XX, principalmente, que desembocaron con el día Internacional de La Mujer, nos relata cuáles eran las condiciones de trabajo de las mujeres a finales del S. XIX, donde datan los inicios de aquellas organizaciones y movimientos femeninos obreros: En la fábrica Tydesley en Inglaterra, las mujeres trabajaban 14 horas diarias, en temperaturas de 29ºC, en una espacio húmedo, puertas y ventanas cerradas y un letrero muy grande que prohibía: “Ir a beber agua para no perder tiempo, pagará multa quien: abra la ventana, vaya a refrescarse durante el turno, quien silbe y quien encienda la luz muy temprano”; definitivamente, estas condiciones no distaban mucho de las condiciones de esclavitud, que tristemente aún persisten en algunas economías (¿o en todas ellas?)

Todas aquellas manifestaciones tuvieron eco en muchas partes del mundo, y mujeres trabajadoras unieron sus voces y fuerzas para exigir condiciones más dignas y justas, la industria textil fue protagonista también, ya que fue de las primeras industrias en permitir la entrada de la mujer al trabajo, y como toda lucha, nuestra incorporación no fue fácil, en el mismo documento brasilero, mencionan que en 1917 se creó la primera legislación del trabajo femenino, donde se fijó en 12 años la edad mínima para trabajar y prohibía la jornada nocturna para mujeres y menores de 15 años. Muchos de los “Patrones” de estas textileras, justificaban el trabajo femenino de la siguiente manera: “Las mujeres no fuman, ni se levantan cada 5 minutos como los niños y los muchachos, son más dóciles, más pacientes, más dedicadas, no las dominan las preocupaciones financieras, no tienen aspiraciones y son muy modestas con ellas mismas”.

Luego de leer esta “justificación”, reflexiono y creo que aún en nuestros días seguimos reflejando ese rol impuesto, esa marca, ese “diferencial” frente a nuestros pares masculinos - Si has trabajado o conocido operarias de fábricas, sabrás identificar más fácilmente esta situación-  ¡Claro!, no quiere decir que las mujeres ahora no fumen, o que no se levanten de sus sillas, pero si existe cierto velo que no nos hemos quitado, o no nos lo han permitido, somos más dóciles (¿algo pasará con el NO?, no lo hago, no lo puedo hacer, esa no es mi función?), no son dominadas por las preocupaciones financieras  (no se la pasan pidiendo aumentos, ¿se les puede pagar menos??), no tienen aspiraciones (¿o tal vez no exigimos lo suficiente?), y la más reveladora de todas: Son muy modestas con ellas misma: si alguien habla de modestia es porque percibe un talento, una ejecución brillante de la tarea, pero al mismo tiempo reconoce que la persona que la ejecuta siente que no sabe lo extraordinaria que es, es como si no nos la creyéramos!..

Y por supuesto, hay de por medio un agravante que tampoco ha sido superado hoy por hoy, no sé si hable por todas, pero apostaría a que la gran mayoría de nosotras hemos pasado por alguna situación de acoso, alguna “broma”, “chistecito-“inocente””, comentario, miradas, etc. Que tenga relación con tu aspecto físico, que de ninguna forma está conectado al contexto laboral –salvo si eres modelo (…)- y están las situaciones más graves e injuriosas como las violaciones o el chantaje sexual. En 1903 en Rio de Janeiro, las tejedoras organizaron una huelga generalizada en solidaridad a una compañera despedida luego  de regresar de su maternidad, por el mismo jefe que la embarazara. Y ejemplos como estos es lo que hay en las altas oficinas de gobierno, instituciones públicas, privadas, grandes, medianas, la tienda de la esquina…

Esta ha sido sin duda la mayor lucha solidaria de las mujeres en todo el mundo, demostrando una vez más que la unidad hace la fuerza, es cierto, nuestra sociedad ha sido y es dominada por hombres, los cuáles ocupan los cargos empresariales más importantes y de gobierno. Actualmente pocas mujeres llegan a tales cargos, es un sistema que ha sido diseñado por y para hombres, pero estamos en ese proceso, en esa búsqueda de igualdad de oportunidades, creo que acostumbro a encerrar las entradas con esta misma

frase de estamos en proceso, lo que evidencia que  la lucha sigue, esta lucha que tuvo sus
Emma Watson, discurso ONU
comienzos desde hace muchos siglos (desde la cultura griega y en todas las civilizaciones de la antigüedad, claro, recordemos que la historia que conocemos ha sido sesgada por quienes la escriben, que  en su gran mayoría, han sido hombres), que tuvo su auge durante el periodo de las guerras, el levantamiento social-trabajador, las huelguistas, las 146 rosas quemadas, que continúa con las figuras públicas que reclaman y amplifican el mensaje, las políticas que ayudan a construir leyes más justas, mi madre y todas las madres que han demostrado la fortaleza que tenemos las mujeres, y tu que exiges un salario digno, que sabes decir NO cuando te imponen más obligaciones, que te solidarizas con tus colegas embarazadas, este no es un mes solo para dar flores, es un mes para reflexionar acerca de nuestras condiciones y de actuar de manera que las favorezca, y un mes de memoria histórica, porque esas muertes, aquellas marchas, ese aguante tan verraco de las mujeres de ese pasado, no pueden ser en vano, y su legado no puede quedarse restringido a las leyes, sino también en nuestra cotidianidad, en nuestra solidaridad, en nuestra SORORIDAD[2].


Para terminar algunos versos que rezaban las huelguistas durante las marchas, este poema fue escrito por James Oppenheim en 1911, un hombre activista, que reconoció la causa de las mujeres también como suya, porque la equidad de género no es solo cuestión de mujeres:

 "Queremos Pan, pero también queremos flores":

Mientras vamos marchando, marchando, a través del hermoso día/ un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías / son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente / ya que el pueblo nos oye cantar: -¡Pan y rosas! -¡Pan y rosas!
Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres / ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos otra vez maternalmente / Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte, / los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos / -¡dennos pan, pero también dennos rosas!
Mientras vamos marchando, marchando, gran cantidad de mujeres muertas / van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan; / sus espíritus fatigados no conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza / -¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!
A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores. / El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad. / Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose / -¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte;/ los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos / -¡pan y rosas, pan y rosas![3]






[1] CONSELHO ESTADUAL DACONDIÇÃO FEMININA. Centro de memória sindical. Dia Internacional da Mulher, uma data, muitas histórias. 1993. Rio de Janeiro. Brasil.
[2] Hermandad, actuar y apoyarnos conjuntamente. http://rosacandel.es/diccionario/
[3] http://www.pyr.org.ar/Por-que-Pan-y-Rosas

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