La Unión es la
Fuerza!!
Y nuevamente estamos en
Marzo, el denominado Mes de la Mujer, por supuesto ya habremos escuchado del
origen del día internacional de la Mujer que surge como intento de
reivindicación de la igualdad de género y el movimiento obrero luego de algunos encuentros internacionales y
luchas incansables de mujeres organizadas, pero que engrosó su eco tras el
trágico incendio ocurrido en Nueva York en la fábrica de tejidos Cotton Textile Factory, que tomó la vida
de 146 obreras, en su mayoría mujeres
muy jóvenes que luchaban por los derechos laborales de la mujer. En un libro
del “Centro de Memoria Sindical” de Brasil[1],
publicado en 1993, se relatan varias historias de los acontecimientos sucedidos
a lo largo del siglo XX, principalmente, que desembocaron con el día
Internacional de La Mujer, nos relata cuáles eran las condiciones de trabajo de
las mujeres a finales del S. XIX, donde datan los inicios de aquellas
organizaciones y movimientos femeninos obreros: En la fábrica Tydesley en
Inglaterra, las mujeres trabajaban 14 horas diarias, en temperaturas de 29ºC,
en una espacio húmedo, puertas y ventanas cerradas y un letrero muy grande que
prohibía: “Ir a beber agua para no perder
tiempo, pagará multa quien: abra la ventana, vaya a refrescarse durante el
turno, quien silbe y quien encienda la luz muy temprano”;
definitivamente, estas condiciones no distaban mucho de las condiciones de
esclavitud, que tristemente aún persisten en algunas economías (¿o en todas ellas?)
Todas
aquellas manifestaciones tuvieron eco en muchas partes del mundo, y mujeres
trabajadoras unieron sus voces y fuerzas para exigir condiciones más dignas y
justas, la industria textil fue protagonista también, ya que fue de las
primeras industrias en permitir la entrada de la mujer al trabajo, y como toda
lucha, nuestra incorporación no fue fácil, en el mismo documento brasilero,
mencionan que en 1917 se creó la primera legislación del trabajo femenino,
donde se fijó en 12 años la edad mínima para trabajar y prohibía la jornada
nocturna para mujeres y menores de 15 años. Muchos de los “Patrones” de estas
textileras, justificaban el trabajo femenino de la siguiente manera: “Las mujeres no fuman, ni se levantan cada 5
minutos como los niños y los muchachos, son más dóciles, más pacientes, más
dedicadas, no las dominan las preocupaciones financieras, no tienen
aspiraciones y son muy modestas con ellas mismas”.
Luego de
leer esta “justificación”, reflexiono
y creo que aún en nuestros días seguimos reflejando ese rol impuesto, esa
marca, ese “diferencial” frente a nuestros pares masculinos - Si has trabajado
o conocido operarias de fábricas, sabrás identificar más fácilmente esta
situación- ¡Claro!, no quiere decir que
las mujeres ahora no fumen, o que no se levanten de sus sillas, pero si existe
cierto velo que no nos hemos quitado, o no nos lo han permitido, somos más dóciles (¿algo pasará con el NO?, no lo
hago, no lo puedo hacer, esa no es mi función?), no son dominadas por las preocupaciones financieras (no se la pasan pidiendo aumentos, ¿se les
puede pagar menos??), no tienen aspiraciones
(¿o tal vez no exigimos lo suficiente?), y la más reveladora de todas: Son muy modestas con ellas misma: si
alguien habla de modestia es porque percibe un talento, una ejecución brillante
de la tarea, pero al mismo tiempo reconoce que la persona que la ejecuta siente
que no sabe lo extraordinaria que es, es como si no nos la creyéramos!..
Y por
supuesto, hay de por medio un agravante que tampoco ha sido superado hoy por
hoy, no sé si hable por todas, pero apostaría a que la gran mayoría de nosotras
hemos pasado por alguna situación de acoso, alguna “broma”, “chistecito-“inocente””,
comentario, miradas, etc. Que tenga relación con tu aspecto físico, que de
ninguna forma está conectado al contexto laboral –salvo si eres modelo (…)- y
están las situaciones más graves e injuriosas como las violaciones o el
chantaje sexual. En 1903 en Rio de Janeiro, las tejedoras organizaron una
huelga generalizada en solidaridad a una compañera despedida luego de regresar de su maternidad, por el mismo
jefe que la embarazara. Y ejemplos como estos es lo que hay en las altas
oficinas de gobierno, instituciones públicas, privadas, grandes, medianas, la
tienda de la esquina…
Esta
ha sido sin duda la mayor lucha solidaria de las mujeres en todo el mundo,
demostrando una vez más que la unidad hace la fuerza, es cierto, nuestra sociedad ha sido y
es dominada por hombres, los cuáles ocupan los cargos empresariales más
importantes y de gobierno. Actualmente pocas mujeres
llegan a tales cargos, es un sistema que ha sido diseñado por y para hombres,
pero estamos en ese proceso, en esa búsqueda de igualdad de oportunidades, creo
que acostumbro a encerrar las entradas con esta misma
frase de estamos en proceso, lo que evidencia
que la lucha sigue, esta lucha que tuvo
sus
![]() |
| Emma Watson, discurso ONU |
Para terminar algunos versos que rezaban las huelguistas durante las marchas, este poema fue escrito por James Oppenheim en 1911, un hombre activista, que reconoció la causa de las mujeres también como suya, porque la equidad de género no es solo cuestión de mujeres:
"Queremos Pan, pero también queremos flores":
Mientras
vamos marchando, marchando, a través del hermoso día/ un millón de cocinas
oscuras y miles de grises hilanderías / son tocados por un radiante sol que
asoma repentinamente / ya que el pueblo nos oye cantar: -¡Pan y rosas! -¡Pan y
rosas!
Mientras
vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres / ya que ellos son
hijos de mujeres, y los protegemos otra vez maternalmente / Nuestras vidas no
serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte, / los corazones padecen
hambre, al igual que los cuerpos / -¡dennos pan, pero también dennos rosas!
Mientras
vamos marchando, marchando, gran cantidad de mujeres muertas / van gritando a
través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan; / sus espíritus fatigados no
conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza / -¡Sí, es por el pan que
peleamos, pero también peleamos por rosas!
A medida
que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores. / El
levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad. / Ya
basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno
repose / -¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras
vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte;/ los corazones
padecen hambre, al igual que los cuerpos / -¡pan y rosas, pan y rosas![3]




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